La pregunta llega casi siempre en la primera llamada y llega con una fecha detrás. Cuando alguien quiere saber cuánto se tarda en hacer una página web, lo que suele haber al otro lado es un lanzamiento, una feria, una campaña que ya está comprada o un contrato que empieza. Así que la respuesta va primero y los matices después. Una landing de una página se mueve en un horizonte de tres a cuatro semanas. Una web de servicios de seis a diez páginas, entre seis y nueve semanas. Una web de quince a veinticinco páginas, entre diez y quince. Una tienda online pequeña, entre nueve y doce. Una tienda con integraciones de verdad puede irse a veinte.
Esos números son horizontes de trabajo, no promesas. Incluyen dos cosas que casi nadie separa cuando responde. Por un lado, las semanas que el estudio dedica a producir. Por otro, las semanas que el proyecto pasa esperando algo que no depende del estudio, como textos, fotos, accesos al hosting, una respuesta del gestor o la validación de alguien que estaba de vacaciones. En los proyectos que hacemos, la segunda parte explica la mayoría de los desfases. El trabajo de diseño y maquetación es bastante predecible. La espera, no.
Esta diferencia tiene consecuencias de negocio. Un proyecto que se alarga tres meses de más no solo aburre, retrasa la facturación que esa web iba a sostener, deja campañas apuntando a una página antigua y desgasta la confianza entre las dos partes hasta que el proyecto se entrega peor de lo que se había diseñado. El plazo forma parte del resultado de un proyecto de diseño web, tanto como la estructura o el acabado visual.

Lo que viene a continuación es el desglose operativo. Cuánto dura cada fase en días laborables y qué peso tiene sobre el total, una tabla de plazos por tipo de encargo, los ocho motivos que rompen los calendarios con su señal temprana, el reparto de responsabilidades que evita la mayoría de ellos y cómo leer un calendario propuesto por un proveedor para saber si es creíble antes de firmar.
Cuánto se tarda en hacer una página web, la respuesta corta antes de los matices
Un proyecto de web tiene dos relojes corriendo a la vez. El reloj de producción mide las horas que alguien está efectivamente trabajando sobre el proyecto. El reloj de calendario mide los días que pasan desde el arranque hasta la publicación. El primero depende del estudio y de la complejidad del encargo. El segundo depende de los dos, y normalmente es el doble de largo.
Por eso responder con un número redondo engaña. Una web de servicios de ocho páginas puede llevar unas ciento veinte horas de trabajo real. Si una persona dedicara esas horas seguidas, estaríamos hablando de tres semanas. En la práctica se entrega en siete u ocho, porque entre medias hay validaciones, envíos de material, respuestas que tardan dos días, una ronda de correcciones que el cliente revisa el lunes siguiente y una semana en la que el proyecto simplemente espera.
Cuando pedimos que alguien retenga una sola idea de todo el artículo, es esta. El plazo de una web depende mucho menos de la velocidad de quien diseña que de la cadencia de decisiones del proyecto. Un cliente que responde en veinticuatro horas y decide con una sola persona termina en la mitad de tiempo que uno que tarda una semana en cada validación, aunque el encargo sea idéntico y lo haga el mismo equipo.
Esto también explica por qué dos presupuestos con el mismo alcance pueden traer plazos muy distintos. Uno ha calculado el reloj de producción y el otro ha calculado el reloj de calendario. El primero parece más rápido sobre el papel y acaba siendo el que más se retrasa, porque nunca reservó tiempo para lo que iba a pasar de verdad. Si estás comparando propuestas, conviene entender antes cuánto cuesta una página web según el alcance, porque precio y plazo se mueven juntos y un plazo imposible suele esconder un alcance mal entendido.
Por qué preguntar cuánto se tarda en crear una página web da respuestas tan distintas
Si buscas en Google cuánto se tarda en crear una página web vas a encontrar desde cuarenta y ocho horas hasta seis meses. Las dos cifras pueden ser ciertas, porque nadie está midiendo lo mismo. Hay al menos cinco variables que cambian el resultado por completo y conviene ponerlas sobre la mesa antes de comparar nada.
La primera es el alcance. No es el mismo encargo publicar una plantilla con textos ya escritos que construir una arquitectura de veinte páginas con contenido nuevo. La segunda es el punto de partida. Una marca con identidad definida, manual y fotografía propia arranca con la mitad del trabajo hecho. Una marca que además necesita resolver su identidad suma semanas antes de tocar la web.
La tercera es el nivel de personalización. Un proyecto sobre plantilla comercial avanza rápido hasta que hay que salirse de lo que la plantilla permite, y ahí se atasca. Uno construido a medida tarda más al principio y menos al final. Esa decisión merece pensarse antes de empezar, y la analizamos a fondo en el artículo sobre si conviene una web a medida o una plantilla.
La cuarta es quién lo hace. Un profesional solo tiene menos coordinación interna y más cuello de botella personal. Un estudio pequeño reparte el trabajo pero introduce dependencias entre personas. Una estructura grande tiene capacidad de absorber picos y suele tener más capas de validación interna. Comparamos las tres formas de trabajar y sus ritmos en el artículo sobre elegir entre agencia, estudio o freelance.
La quinta, y la que más pesa, es la disponibilidad del cliente. Quién decide, cuántas personas tienen que opinar, con qué rapidez llegan los contenidos y si hay alguien dentro de la empresa con el proyecto entre sus prioridades reales o es algo que se atiende cuando queda un hueco.
Las fases de un proyecto web y cuánto dura cada una en días laborables
Un proyecto de web serio se descompone en diez bloques. La tabla siguiente toma como referencia una web de servicios de seis a diez páginas, que es el encargo más frecuente en pymes españolas, y expresa la duración en días laborables y el peso de cada fase sobre el total de trabajo del estudio.
| Fase | Días laborables | Peso sobre el total | Quién bloquea si se para |
|---|---|---|---|
| Descubrimiento y briefing | 3 a 5 | 8 % | Cliente |
| Arquitectura de información | 2 a 4 | 7 % | Estudio |
| Contenidos y textos | 5 a 15 | 20 % | Cliente |
| Diseño de interfaz | 8 a 12 | 20 % | Estudio |
| Maquetación y desarrollo | 7 a 10 | 18 % | Estudio |
| Integraciones y formularios | 2 a 5 | 6 % | Terceros |
| SEO técnico y rendimiento | 2 a 3 | 5 % | Estudio |
| Pruebas y control de calidad | 3 a 4 | 7 % | Estudio |
| Correcciones finales | 3 a 5 | 7 % | Cliente |
| Puesta en marcha | 1 a 2 | 2 % | Terceros |
Hay un detalle que salta a la vista en la columna de la derecha. De las diez fases, tres las bloquea el cliente y dos dependen de terceros. Entre esas cinco suman casi el cuarenta por ciento del proyecto. El estudio controla el sesenta restante. Cualquier conversación sobre plazos que ignore ese reparto está incompleta desde el principio.
Las fases tampoco son estancas. La maquetación empieza cuando hay páginas aprobadas, no cuando está aprobado todo el diseño. El SEO técnico se prepara durante la arquitectura, no al final. Las integraciones se solicitan en la primera semana aunque se ejecuten en la séptima, precisamente porque dependen de alguien externo. Un calendario que pone todas las fases una detrás de otra en línea recta es un calendario que no se ha construido con experiencia.
Diseño web pensado para convertir
Tu web no está para gustar, está para guiar, convencer y convertir. Diseñamos sitios web alineados con la estrategia de marca y los objetivos del negocio.
Qué ocurre dentro del proceso de diseño web, bloque a bloque
La tabla anterior dice cuánto dura cada cosa. Conviene explicar qué pasa dentro, porque la mayoría de las discusiones sobre plazos vienen de que el cliente no sabe qué se está haciendo durante esas semanas en las que no ve nada.
El descubrimiento y el briefing son la fase peor entendida y la más rentable. Aquí se define a quién se dirige la web, qué tiene que conseguir, qué páginas necesita el negocio de verdad y qué se mide para saber si funciona. Tres días bien invertidos aquí ahorran dos semanas de rediseño más adelante. Un proceso de diseño web que arranca directamente maquetando termina reconstruyendo.
La arquitectura de información es el plano. Qué páginas existen, cómo se llaman, qué jerarquía tienen, qué enlaza con qué y por dónde entra el tráfico de búsqueda. Se entrega como un esquema navegable o un mapa de secciones. Aprobar esto por escrito es el hito que más protege el calendario, porque a partir de ahí cualquier página nueva es un cambio de alcance identificable y no una petición suelta por correo.
El diseño de interfaz suele empezar por dos plantillas clave, normalmente la portada y una página interior representativa. Una vez aprobado el criterio visual en esas dos, el resto se resuelve mucho más rápido porque ya hay sistema. Este es el motivo por el que el cliente ve la portada a las tres semanas y el resto de las páginas en cuatro días. No es que el estudio haya acelerado, es que dejó de decidir cosas nuevas.
La maquetación convierte el diseño en una web que funciona en móvil, tablet y escritorio, con sus estados, sus formularios y su velocidad de carga. Las pruebas comprueban navegadores, dispositivos, envío de formularios, enlaces rotos, redirecciones y comportamiento con conexiones lentas. Y la puesta en marcha es el paso que más gente subestima, porque depende de dominios, DNS y propagación que no obedecen a nadie.
Plazos de un proyecto de diseño web por tipo de encargo
Aquí está la tabla que la mayoría busca. Los plazos de un proyecto de diseño web cambian mucho según el tipo de encargo, así que conviene separar las semanas de trabajo del estudio de las semanas de espera que dependen del cliente o de terceros. La última columna es la suma realista, que es la fecha que hay que apuntar en el calendario.
| Tipo de proyecto | Semanas de trabajo del estudio | Semanas de espera de terceros | Horizonte realista total |
|---|---|---|---|
| Landing de una página | 2 a 3 | 1 | 3 a 4 semanas |
| Web de servicios de 6 a 10 páginas | 4 a 6 | 2 a 3 | 6 a 9 semanas |
| Web de 15 a 25 páginas | 7 a 10 | 3 a 5 | 10 a 15 semanas |
| Tienda online pequeña hasta 50 productos | 6 a 8 | 2 a 4 | 9 a 12 semanas |
| Tienda online con integraciones | 10 a 14 | 4 a 6 | 14 a 20 semanas |
| Rediseño con migración de contenidos | 6 a 9 | 2 a 4 | 9 a 14 semanas |
Cuánto se tarda en hacer una web de diez páginas
Diez páginas es el punto donde un proyecto deja de ser pequeño. El horizonte razonable está entre siete y nueve semanas si los contenidos llegan en las dos primeras y hay una única persona decidiendo. Sube a doce o catorce si los textos se escriben sobre la marcha o si cada página tiene que validarla un responsable distinto de cada área.
El salto de coste en tiempo no es lineal con el número de páginas. Pasar de seis a diez páginas añade quizá un veinte por ciento de trabajo de maquetación, porque el sistema de diseño ya existe. Lo que añade de verdad es coordinación, contenido que escribir y decisiones que tomar. Por eso una web de diez páginas con textos entregados va más rápido que una de seis con textos por hacer.
Cuánto tarda una tienda online
Una tienda cambia la ecuación porque añade trabajo que no es de diseño. Hay que preparar el catálogo, las fichas, las variantes, las imágenes de producto, los métodos de pago, los portes por zona, los impuestos, la política de devoluciones y los correos transaccionales. Una tienda pequeña con cincuenta productos y catálogo listo cabe en nueve o doce semanas.
Una tienda con integraciones se va mucho más lejos. En cuanto entran sincronización con un programa de gestión, stock en tiempo real, facturación automática, conexión con un operador logístico o un catálogo de miles de referencias, el proyecto deja de depender solo del estudio. Depende del proveedor del programa de gestión, de sus tiempos de soporte y de la calidad de sus datos. Catorce a veinte semanas es un horizonte honesto, y hemos visto proyectos donde la parte de diseño estaba lista en la semana ocho y la tienda abrió en la dieciocho esperando a un sistema de terceros.
El rediseño con migración merece un aviso aparte. Parece más corto porque el contenido ya existe, y no lo es. Hay que inventariar URLs, decidir qué se mantiene y qué se elimina, mapear redirecciones una a una y vigilar el posicionamiento existente durante las semanas posteriores. La migración mal hecha es la forma más rápida de perder tráfico que costó años conseguir.
Cuántas horas lleva hacer una web y por qué las horas no se traducen en semanas
Cuando alguien pregunta cuántas horas lleva hacer una web está buscando una forma de comparar presupuestos. Es una buena intuición, pero el número de horas explica el coste mucho mejor que el plazo. Estos son órdenes de magnitud razonables para el mercado español, no cifras de un estudio.
- Landing de una página bien resuelta, entre 35 y 60 horas.
- Web de servicios de seis a diez páginas, entre 90 y 160 horas.
- Web de quince a veinticinco páginas, entre 180 y 320 horas.
- Tienda online pequeña, entre 140 y 240 horas.
- Tienda con integraciones, entre 300 y 600 horas.
- Rediseño con migración, entre 120 y 260 horas más el inventario de URLs.
Estas horas no se convierten en semanas dividiendo por cuarenta. Ningún estudio serio dedica una jornada completa y continua a un solo proyecto durante dos meses, entre otras cosas porque el proyecto no lo permitiría. Habría que esperar al cliente cada dos días. La forma sana de trabajar es reservar entre el treinta y el cincuenta por ciento de la capacidad semanal para un proyecto y encadenar tramos de trabajo entre validaciones.
Ese detalle también aclara una duda frecuente. Un presupuesto más caro no siempre significa más horas, a veces significa horas de perfiles distintos, con una parte de estrategia, otra de diseño y otra de desarrollo. Y un presupuesto más barato con el mismo plazo suele significar menos horas de las necesarias, que es exactamente lo que reaparece más tarde en forma de correcciones. Si estás en esa comparación, ayuda tener claro cómo se pide un presupuesto de página web con el detalle suficiente para que las horas sean comparables.

Cuando la web deja de ser un escaparate
Una buena web acompaña al usuario, elimina fricciones y acelera decisiones. Aquí te explicamos cómo lo hacemos desde la estrategia y la UX.
La verdad incómoda sobre los retrasos en proyectos web
De cada diez proyectos que se retrasan, en siete u ocho el cuello de botella son los contenidos del cliente. No lo decimos como reproche, lo decimos porque es un dato de proceso que se puede medir y, sobre todo, que se puede resolver antes de que ocurra.
La secuencia es siempre la misma. En la reunión de arranque el cliente dice que los textos los escribe él, porque conoce su negocio mejor que nadie y porque quiere ahorrar esa partida. Es una decisión perfectamente razonable. El problema aparece tres semanas después, cuando el diseño está listo y esperando, y esa persona tiene que sacar quince horas de escritura de un calendario que ya estaba lleno. Escribir la página de servicios de tu propia empresa es más difícil que redactar un correo, exige decidir qué vendes y a quién, y eso es trabajo de estrategia disfrazado de trabajo de redacción.
Por qué se retrasan los proyectos web más de lo previsto
Mientras tanto, el diseño no puede avanzar de verdad. Se puede maquetar con texto provisional, pero una web diseñada sobre texto falso se rompe en cuanto entra el texto real, porque los bloques tienen otra longitud, los titulares no caben y las jerarquías cambian. Ese rediseño no estaba presupuestado ni en horas ni en días, y ahí se pierden las dos o tres semanas que después nadie sabe explicar.
La solución operativa tiene tres partes y no es complicada. La primera es decidir en la reunión de arranque quién escribe, con nombre y apellidos, y qué pasa si esa persona no puede. La segunda es entregar al cliente una plantilla de contenidos por página, con el número aproximado de caracteres de cada bloque, ejemplos y preguntas guía, en lugar de pedir genéricamente los textos. La tercera es poner fecha de entrega de contenidos como un hito del proyecto, con la misma seriedad con la que se pone la fecha de publicación.
Y hay una cuarta opción que conviene valorar sin prejuicios. Presupuestar la redacción desde el principio, aunque encarezca el proyecto un quince o un veinte por ciento. En proyectos donde la web tiene que generar contactos, el coste de tres semanas de retraso suele ser mayor que el de contratar a quien escriba. Es una decisión de negocio, no de presupuesto.
Los ocho motivos reales de retraso, con su señal temprana y la medida que los evita
Los contenidos son el primero, pero no el único. Estos son los ocho que aparecen una y otra vez, con la señal que permite anticiparlos y la medida concreta que los desactiva.
El primero, ya visto, son los contenidos del cliente. La señal temprana es que en la reunión de arranque nadie se compromete con una fecha concreta para entregarlos. La medida es fijar esa fecha como hito, entregar plantillas por página y acordar de antemano qué ocurre si se incumple, normalmente una reprogramación del calendario en lugar de una espera indefinida.
El segundo son las decisiones sin un único responsable. La señal es que en las primeras llamadas aparecen tres o cuatro personas y ninguna dice claramente quién aprueba. La medida es nombrar un interlocutor único con capacidad de decisión y dejarlo por escrito. Todo el mundo puede opinar, pero solo una persona aprueba y esa aprobación es la que cuenta.
El tercero es la ampliación de alcance a mitad de proyecto. La señal es una frase que empieza por ya que estamos. Una sección nueva, un blog que no estaba, un idioma más, una zona privada. La medida no es negarse, es tratarlo como lo que es, un cambio con su presupuesto y su efecto en la fecha, valorado por escrito antes de aceptarlo.
El cuarto son los accesos y el hosting. La señal es que en la semana dos todavía no se han facilitado las credenciales del dominio o nadie sabe quién contrató el alojamiento hace seis años. La medida es pedir todos los accesos en el primer correo tras la firma, con una lista concreta, y comprobar que funcionan ese mismo día en lugar de darlos por buenos.
El quinto son las dependencias de terceros. Pasarelas de pago, programas de gestión, herramientas de reservas, gestorías, desarrolladores del proveedor anterior. La señal es que la integración depende de alguien a quien todavía no se ha escrito. La medida es abrir esas conversaciones en la primera semana del proyecto, aunque la integración se vaya a hacer en la décima.
El sexto son las rondas de revisión sin límite. La señal es un correo con veinte comentarios sueltos que contradicen a los de la semana anterior. La medida es pactar número de rondas y formato desde el contrato, que es lo que desarrollamos en el apartado siguiente.
El séptimo es la validación por comité. La señal es que la aprobación de la portada espera a una reunión de dirección que se celebra cada quince días. La medida es conocer esas fechas desde el principio y construir el calendario alrededor de ellas, en lugar de fingir que no existen y descubrirlas cuando ya han retrasado el proyecto.
El octavo son las vacaciones y los cierres. La señal es evidente y aun así se ignora. Agosto, Navidad, Semana Santa y los puentes locales existen para las dos partes. La medida es pintarlos en el calendario del proyecto desde el día uno y no contarlos como semanas de trabajo.
| Motivo | Señal temprana | Medida que lo evita |
|---|---|---|
| Contenidos del cliente | Nadie se compromete con una fecha | Hito con fecha y plantillas por página |
| Decisiones repartidas | Varios interlocutores, ninguno aprueba | Un único responsable por escrito |
| Ampliación de alcance | La frase ya que estamos | Valoración escrita antes de aceptar |
| Accesos y hosting | Credenciales pendientes en la semana dos | Lista de accesos el primer día y comprobación |
| Dependencias externas | Integración con alguien aún no contactado | Abrir la conversación en la semana uno |
| Rondas infinitas | Comentarios que se contradicen | Número de rondas pactado en contrato |
| Validación por comité | La aprobación espera a una reunión quincenal | Calendario construido sobre esas fechas |
| Vacaciones y cierres | Periodos festivos no marcados | Pintarlos en el calendario desde el inicio |
Una web que no frena a tu marca
Si tu web actual no refleja el nivel real de tu empresa o no genera oportunidades, es momento de replantearla con criterio.
Cómo se construye el calendario de un proyecto de diseño web
Un calendario de un proyecto de diseño web que solo enumera fases con semanas es decorativo. El que sirve asigna cada tarea a alguien concreto y le pone un plazo comprometido a las dos partes. Esta es la estructura que usamos y que cualquier proveedor serio debería poder entregarte con nombres reales rellenados.
| Tarea | Quién la hace | Plazo comprometido |
|---|---|---|
| Reunión de arranque y briefing | Estudio y cliente | Primera semana |
| Entrega de accesos, dominio y hosting | Cliente | 3 días tras la firma |
| Entrega de marca, logotipos y fotografía | Cliente | 5 días tras la firma |
| Mapa de páginas y arquitectura | Estudio | 5 días tras el briefing |
| Aprobación de la arquitectura | Cliente | 3 días desde la entrega |
| Redacción de contenidos | Quien se acuerde, por escrito | 10 a 15 días desde la arquitectura |
| Diseño de portada y página tipo | Estudio | 8 días desde los contenidos clave |
| Ronda 1 de comentarios agrupados | Cliente | 4 días desde la entrega |
| Diseño del resto de páginas | Estudio | 6 días desde la aprobación |
| Maquetación y responsive | Estudio | 8 a 10 días |
| Integraciones y formularios | Estudio con terceros | Según proveedor externo |
| Revisión final y correcciones | Cliente y estudio | 5 días |
| Puesta en marcha y comprobaciones | Estudio | 1 a 2 días |
Cuatro comprobaciones para saber si un calendario propuesto es creíble
Cuando recibes una propuesta con fechas, hay cuatro cosas que revelan si quien la ha escrito ha hecho proyectos de verdad o está diciendo lo que crees que quieres oír.
- Comprueba si el calendario incluye plazos para ti. Si todas las fechas son obligaciones del proveedor y ninguna es tuya, ese calendario no se va a cumplir, porque asume que respondes de inmediato durante tres meses seguidos.
- Comprueba si hay tiempo asignado a los contenidos. Si la fase de textos no aparece o aparece con dos días, quien lo ha escrito no ha tenido en cuenta la parte que más se retrasa.
- Comprueba si hay colchón. Un calendario donde cada fase empieza exactamente el día que termina la anterior, sin un solo margen, es un calendario optimista que se rompe con el primer imprevisto.
- Comprueba qué dice sobre los incumplimientos. Una propuesta madura explica qué pasa si los contenidos llegan tarde o si una validación se retrasa. Lo habitual y lo sano es que el calendario se recalcule, no que el proveedor absorba la espera en silencio.
Si estás valorando varias propuestas a la vez, estas cuatro comprobaciones son tan reveladoras como el precio. Ampliamos el método completo en el artículo sobre cómo comparar propuestas de diseño web partida a partida.
Cómo se pactan las revisiones en un proyecto web para que no sean un bucle
Las revisiones en un proyecto web son necesarias y no deberían tener mala fama. El problema no es revisar, es revisar sin estructura. Una ronda de correcciones bien planteada mejora el resultado. Diez rondas de comentarios sueltos por WhatsApp destruyen el calendario y, casi siempre, también el diseño.
Cuántas rondas de revisión son normales
Lo razonable en un proyecto de tamaño medio son dos rondas de diseño y una de maquetación. La primera ronda de diseño es la de fondo, donde se discute el criterio visual, la jerarquía, el tono y la estructura de la página. La segunda es de ajuste, donde se afinan detalles concretos sobre una dirección ya aceptada. La de maquetación es de comprobación, para errores, textos y comportamiento en dispositivos, no para replantear el diseño.
Que esté pactado no significa que la tercera ronda sea imposible. Significa que a partir de ahí se valora aparte, en tiempo y en coste, y las dos partes lo saben desde el principio. Esa claridad protege al cliente tanto como al estudio, porque evita que el proveedor empiece a trabajar con desgana cuando siente que ya no gana dinero con el proyecto.
Hay dos reglas de forma que cambian el resultado más de lo que parece. La primera es que los comentarios se entregan agrupados en un único documento o hilo, no en mensajes sueltos durante cinco días. La segunda es que los comentarios se expresan como problema, no como solución. Decir que la portada no deja claro a quién nos dirigimos es útil. Decir que se suba el bloque azul quince píxeles es una instrucción que puede resolver o no el problema real.
Queda distinguir corrección de cambio de alcance, que es donde surgen la mayoría de los roces. Una corrección es un ajuste dentro de lo acordado, como cambiar un titular, sustituir una foto, modificar un color dentro del sistema o reordenar dos bloques de una página existente. Un cambio de alcance es una página nueva, una funcionalidad que no estaba, un idioma añadido, una integración distinta o volver al punto de partida después de haber aprobado una dirección. Escribir esa frontera en el contrato evita discusiones incómodas en la semana ocho.
Quién marca el ritmo de un proyecto web y qué papel juegan los hitos de pago
La respuesta honesta a quién marca el ritmo de un proyecto web es que lo marca la parte más lenta de las dos. Un estudio rápido con un cliente lento produce un proyecto lento. Un cliente rápido con un estudio saturado produce el mismo resultado. Por eso el ritmo se pacta, no se supone.
Los hitos de pago son la herramienta más simple para sostener ese pacto. Un hito de pago es un punto del proyecto donde se ha entregado algo comprobable y se abona una parte del importe. Lo habitual es repartirlo en tres tramos, uno al arrancar, uno al aprobar el diseño y uno antes de la publicación. En proyectos largos tiene sentido un cuarto tramo, por ejemplo al cerrar la maquetación.
Lo interesante es que los hitos protegen a las dos partes, aunque suela leerse como una garantía solo para el proveedor. Al estudio le aseguran que no va a producir tres meses de trabajo sin cobrar. Al cliente le dan puntos de control reales, porque cada pago va ligado a una entrega concreta que puede revisar antes de abonarla. Si algo no está, el hito no se cierra y esa es una conversación mucho más sana que descubrir el problema al final.
Además, los hitos ordenan el calendario de forma natural. Cuando la aprobación del diseño es un hito de pago, deja de ser un correo que se responde cuando se puede y se convierte en una decisión con fecha. En los proyectos que hacemos, esa sola conversión acorta el plazo medio más que cualquier mejora de proceso interno.
Conviene añadir una cláusula de parada. Si el proyecto queda detenido por causas del cliente más de un número determinado de semanas, normalmente cuatro, el calendario se recalcula y el proyecto se reincorpora a la planificación cuando haya hueco. No es una penalización, es la única forma de que un estudio pueda reservar capacidad para varios clientes sin que un proyecto parado bloquee a los demás.
Entrega y puesta en marcha de una web, qué pasa el día después
La entrega y puesta en marcha de una web no es el final del proyecto, es el principio de otra fase con sus propios plazos. Conviene saberlo antes de fijar expectativas, porque muchas frustraciones nacen de esperar el día quince lo que llega el día noventa.
El día de publicación hay trabajo técnico que casi nadie ve. Cambios de DNS que pueden tardar entre unas horas y un día completo en propagarse, certificado de seguridad, redirecciones desde las URLs antiguas si hay migración, envío del mapa del sitio a Search Console, verificación de analítica, comprobación de que los formularios llegan a la bandeja correcta y una revisión final en dispositivos reales. Si se publica un viernes por la tarde, cualquier incidencia se atiende el lunes, así que casi siempre publicamos a principios de semana.
Después viene el periodo de garantía. Lo razonable son treinta días en los que se corrigen sin coste los errores atribuibles al trabajo entregado, como un formulario que falla, un enlace roto o un problema de visualización en un navegador concreto. La garantía cubre errores, no peticiones nuevas. Añadir una sección un mes después de publicar es un encargo, no una garantía, y mezclarlo genera malentendidos.
A partir de ahí empieza el mantenimiento, que es otra cosa y tiene su propio plazo y su propio coste. Actualizaciones, copias de seguridad, seguridad, rendimiento y pequeños ajustes de contenido. Lo tratamos con detalle en el artículo sobre el precio del mantenimiento web y lo que debe cubrir, porque una web sin mantenimiento se degrada en cuestión de meses.
Y queda la pregunta que más impaciencia genera, cuándo se ven resultados. La indexación de una web nueva suele completarse entre dos y seis semanas. Los primeros movimientos serios de posicionamiento aparecen entre el tercer y el sexto mes, y en sectores competidos más tarde. Si la web sustituye a una que ya posicionaba, es normal una oscilación durante las primeras semanas mientras Google reprocesa las redirecciones. Lo que sí se puede medir desde el primer día es el comportamiento del tráfico que ya tenías, porcentaje de contactos, tiempo en página y páginas por sesión. Esas señales dicen mucho antes que las posiciones.
El plazo es una decisión de negocio, no un trámite
Un proyecto de web que se alarga no sale más caro solo en dinero. Sale caro en oportunidades que no se aprovecharon, en campañas que apuntaban a una página que no convertía y en energía gastada en discusiones que se podían haber evitado con una reunión de arranque más seria. Por eso pedimos siempre la misma conversación antes de firmar nada, quién decide, quién escribe, cuándo llegan los accesos y qué fechas del calendario son intocables para el negocio.
Cuando esas cuatro respuestas existen desde el principio, el plazo deja de ser una incógnita. Un proyecto bien organizado no es el que va más rápido, es el que llega cuando dijo que iba a llegar y entrega lo que dijo que iba a entregar. Esa previsibilidad vale tanto como el diseño, porque te permite planificar todo lo demás alrededor.
Convierte tu marca en un activo que genera negocio
Diseñamos identidad, estrategia y experiencia para que tu marca no solo se vea bien, sino que venda, posicione y crezca contigo.
Preguntas frecuentes
Qué pasa si el cliente no entrega los contenidos
El proyecto se detiene en la fase de diseño y el calendario deja de ser válido. Lo sano es acordarlo de antemano, con una fecha límite de entrega y una regla clara sobre qué ocurre al superarla. Lo habitual es recalcular el calendario y reincorporar el proyecto a la planificación cuando llegue el material, en lugar de mantener reservada una capacidad que no se está usando. Si la redacción se está atascando, casi siempre es más barato contratarla que seguir esperando, porque el coste del retraso supera al de escribir los textos.
Se puede acelerar un proyecto web pagando más
Solo en parte y conviene saber hasta dónde. Pagar más permite asignar más personas a las fases paralelizables, como la maquetación de páginas independientes o la preparación de fichas de producto, y permite reservar capacidad prioritaria del equipo. Lo que el dinero no acelera son las validaciones del cliente, la escritura de los contenidos, la propagación de DNS ni los tiempos de respuesta de un proveedor externo. En la práctica, un recargo por urgencia bien gestionado recorta entre un quince y un veinticinco por ciento del plazo, no lo reduce a la mitad.
Cuánto tarda un rediseño de una web que ya existe
Entre nueve y catorce semanas cuando hay migración de contenidos de por medio. Parece más rápido que empezar de cero porque el material existe, y en realidad añade trabajo que un proyecto nuevo no tiene. Hay que inventariar las URLs actuales, decidir qué se conserva, qué se fusiona y qué desaparece, mapear las redirecciones una a una y vigilar el comportamiento del tráfico durante las semanas posteriores. Ese trabajo de migración es invisible para el cliente y es el que protege el posicionamiento ya conseguido.
Es normal que un proyecto se pare durante semanas
Es frecuente, pero no debería ser normal ni pasar desapercibido. Una parada de dos o tres semanas suele tener una causa identificable, casi siempre contenidos pendientes o una validación bloqueada. Lo que no es aceptable es que nadie lo diga. Un proveedor serio avisa por escrito en cuanto el proyecto lleva más de una semana esperando algo, indica qué falta y qué efecto tiene sobre la fecha de entrega. Si llevas un mes sin noticias, el problema ya no es de plazos, es de comunicación.
Cuánto tiempo tengo que reservar yo como cliente
Más del que la mayoría calcula. En una web de servicios de seis a diez páginas, la dedicación del cliente ronda entre quince y veinticinco horas repartidas a lo largo del proyecto. Se reparten entre la reunión de arranque, la recopilación de material, la redacción o revisión de textos, las rondas de comentarios y la validación final. Bloquear esas horas en el calendario desde el primer día es la medida individual que más acorta el plazo total.
Cuándo empieza a dar resultados una web nueva
La indexación completa llega entre dos y seis semanas después de publicar. Los movimientos de posicionamiento relevantes aparecen a partir del tercer mes y se consolidan entre el sexto y el duodécimo, dependiendo de la competencia del sector y del trabajo de contenidos posterior. Lo que sí puede mejorar desde la primera semana es la conversión del tráfico que ya tenías, porque una web mejor estructurada aprovecha mejor las visitas existentes. Medir ambas cosas por separado evita conclusiones precipitadas.