El diseño editorial es la disciplina del diseño gráfico que se ocupa de la composición y maquetación de publicaciones de contenido extenso: libros, revistas, periódicos, catálogos, informes anuales, dossieres corporativos, manuales y, hoy también, publicaciones digitales como ebooks y revistas online. Su objetivo es ordenar el contenido para que sea legible, navegable y atractivo, sin perder de vista el carácter de la publicación y el público al que se dirige.
En Brandoon trabajamos diseño editorial cuando una marca necesita publicar contenido de cierta extensión y peso: catálogos comerciales, memorias anuales, libros corporativos, manuales de identidad, dossieres de venta. Aunque la disciplina viene del mundo de la prensa, los principios que la sostienen son universalmente aplicables a cualquier publicación donde el contenido y la forma deben dialogar para que el mensaje llegue con claridad y carácter.
Este artículo explica qué es el diseño editorial, qué tipos existen, qué elementos lo definen y para qué sirve en proyectos de marca, de comunicación corporativa y de publicación cultural. La idea es ofrecer una visión completa, no solo para quien va a diseñar una publicación, sino también para quien va a encargarla o aprobarla.
Definición de diseño editorial
El diseño editorial es la rama del diseño gráfico dedicada a la composición y maquetación de publicaciones impresas y digitales que combinan texto extenso, imágenes, gráficos y otros elementos visuales en una secuencia ordenada. A diferencia del diseño de identidad o el diseño publicitario, el diseño editorial trabaja con piezas largas que se leen, se hojean y se consultan, no piezas cortas que se ven en un golpe de vista.
Sus dos objetivos principales son la legibilidad y el carácter. La legibilidad asegura que el contenido se pueda leer sin esfuerzo, con jerarquías claras y una composición que invite a recorrer la página de forma natural. El carácter aporta personalidad, hace que la publicación se sienta única y refleje el tono de la marca, el contenido o el género al que pertenece.
El diseño editorial trabaja con criterios estéticos y funcionales al mismo tiempo. Una buena maquetación es bonita pero, antes que nada, funcional. Una revista de viajes preciosa que no se puede leer cómodamente es un fracaso editorial, igual que un manual técnico legible pero feo no consigue captar la atención que merece su contenido.
Origen y evolución del diseño editorial
El diseño editorial nace con la invención de la imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV. Desde ese momento, el modo de organizar texto e imágenes en una página se convirtió en una disciplina con sus propias reglas, herramientas y maestros. Los primeros incunables ya muestran preocupación por la jerarquía, los márgenes y la integración de capitulares e ilustraciones.
El siglo XIX trajo la prensa moderna y con ella el periódico como objeto editorial complejo. Los diarios desarrollaron sistemas de columnas, jerarquías de titulares y técnicas de composición que siguen siendo la base del diseño editorial actual. La revista ilustrada del siglo XIX y principios del XX llevó el diseño editorial al ámbito del entretenimiento y la cultura.
El siglo XX consolidó el diseño editorial como disciplina profesional. La Bauhaus, la Escuela Suiza, los grandes diseñadores como Jan Tschichold, Massimo Vignelli o Alexey Brodovitch sistematizaron los principios que aún hoy se enseñan. La revista Vogue, Harper’s Bazaar, Esquire o The New York Times marcaron estándares que generaciones posteriores tomaron como referencia.
El siglo XXI trajo la disrupción digital. Lo que durante quinientos años había sido un oficio centrado en el papel se expandió a la pantalla. Hoy el diseño editorial incluye ebooks, revistas digitales, blogs largos, newsletters, plataformas de contenido y todo lo que combine texto extenso con elementos visuales en una experiencia secuencial. Los principios siguen siendo los mismos; las herramientas y los soportes han cambiado.

Para qué sirve el diseño editorial
El diseño editorial cumple varias funciones que se solapan en cada proyecto pero conviene distinguirlas para entender su valor.
La primera función es organizar la información. Un texto largo sin maquetación es solo una sucesión de palabras. El diseño editorial le da estructura: capítulos, secciones, jerarquías de titulares, listas, notas al margen, llamadas. Esta organización es lo que permite al lector navegar por el contenido y encontrar lo que busca sin tener que leerlo todo.
La segunda función es facilitar la lectura. Una buena maquetación reduce el esfuerzo cognitivo del lector. La elección de tipografía, el tamaño del cuerpo de texto, el interlineado, los márgenes, la longitud de las líneas, el contraste con el fondo: todo esto se diseña para que leer sea cómodo y sostenible durante mucho tiempo.
La tercera función es transmitir carácter. Una revista de moda no se diseña como un periódico financiero. Un libro de poesía no se compone como un manual técnico. El diseño editorial usa los recursos visuales para imprimir personalidad a la publicación y conectar emocionalmente con el lector adecuado.
La cuarta función es generar valor de marca. Una publicación bien diseñada eleva la percepción de la marca que la edita. Un informe anual cuidadosamente compuesto comunica solvencia. Un catálogo bien maquetado transmite calidad de producto. Una memoria corporativa con buen diseño editorial puede ser una herramienta de relaciones públicas tan potente como una campaña publicitaria.
La quinta función es prolongar la vida útil del contenido. Una publicación bien diseñada se conserva, se relee, se enseña a otros, se cita. Una publicación mal diseñada se descarta. El esfuerzo de diseño multiplica el retorno del esfuerzo de redacción y producción de contenido.
Tipos de diseño editorial
El diseño editorial abarca formatos muy distintos. Cada tipo de publicación impone sus propias convenciones, ritmos y exigencias. Conviene distinguir las principales para entender cuándo cada disciplina aplica.
Diseño editorial de libros
El diseño de libros trabaja con publicaciones de contenido extenso, en general centrado en texto. Hay que considerar la cubierta, las páginas interiores, las portadillas, los índices, los preliminares, las notas, la bibliografía y el colofón. Cada tipo de libro (narrativa, ensayo, manual, libro de arte, libro infantil) impone convenciones distintas.
En el diseño de libros el reto principal es la legibilidad sostenida. El lector va a pasar horas leyendo, así que la tipografía, el tamaño del cuerpo, el interlineado, el contraste y el ritmo de las páginas se trabajan para que ese esfuerzo prolongado sea cómodo. Una mala decisión tipográfica en un libro se paga durante toda la lectura.
Diseño editorial de revistas
El diseño de revistas combina texto, fotografía e ilustración en un formato más visual que el libro. Las revistas exigen variedad: cada número debe tener carácter propio sin perder la identidad de la cabecera. Hay que diseñar portada, sumario, secciones fijas, reportajes principales, entrevistas, columnas y publicidad integrada.
La revista permite más juego visual que el libro: tipografías expresivas en titulares, composiciones rotas, fotografía a sangre, despliegues a doble página. Esto exige sensibilidad para no caer en el exceso decorativo. La buena revista es vibrante pero clara, expresiva pero legible.
Diseño editorial de periódicos
El diseño de periódicos se rige por convenciones de inmediatez, jerarquía y densidad. Hay que organizar mucha información en poco espacio y comunicar la importancia relativa de cada noticia mediante el tamaño y posición de los titulares.
El periódico ha evolucionado con la disrupción digital. Los grandes diarios siguen manteniendo ediciones impresas pero la mayor parte del consumo se ha trasladado a sus webs y apps. El diseño editorial del periódico se ha bifurcado: el papel mantiene su lógica de jerarquía visual densa; el digital se acerca al diseño web con sus propias reglas.
Diseño editorial corporativo
El diseño editorial corporativo abarca informes anuales, memorias, catálogos comerciales, dossieres de venta, libros conmemorativos y manuales internos. Comparte recursos con el diseño de libros y revistas pero responde a objetivos concretos de comunicación de marca y de venta.
Es una de las áreas donde más invierten las grandes empresas porque una memoria anual bien diseñada es una herramienta de relaciones con inversores, clientes y empleados. En las pymes y empresas medianas, el catálogo comercial es muchas veces la publicación editorial más importante.
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Diseño editorial digital
El diseño editorial digital incluye ebooks, revistas digitales, blogs largos, newsletters editoriales, plataformas de contenido y libros interactivos. La principal diferencia con el editorial tradicional es que el contenido se adapta a múltiples tamaños de pantalla y a flujos de lectura no lineales.
En digital, el diseño editorial converge con el diseño de interfaces. Hay que tener en cuenta tipografía web, jerarquías responsive, comportamiento del scroll, integración de multimedia y accesibilidad. Los principios clásicos siguen valiendo, pero su aplicación se reformula.
Elementos clave del diseño editorial
Un proyecto editorial bien hecho se construye sobre varios elementos que el lector probablemente no nombre, pero que percibe constantemente. Cuidarlos es lo que distingue una publicación profesional de una amateur.
Retícula
La retícula es la estructura invisible que ordena la página: columnas, filas, márgenes, espacios entre elementos. Es la base sobre la que se compone todo lo demás. Una retícula bien diseñada permite organizar el contenido con coherencia y al mismo tiempo deja espacio para variaciones expresivas.
Las retículas más comunes son de una columna (para libros narrativos), dos columnas (para revistas y catálogos), tres columnas (para revistas más densas y periódicos digitales), cuatro a seis columnas (para periódicos impresos y publicaciones con mucha información). Cada formato tiene sus convenciones pero todas se construyen sobre el mismo principio: estructura compartida y consistente entre páginas.
Tipografía
La tipografía es la voz visual de la publicación. Un proyecto editorial maduro usa un sistema tipográfico con varias familias y muchos pesos. Lo habitual es una familia para titulares con personalidad y otra para cuerpos de texto centrada en legibilidad.
El sistema tipográfico define no solo qué fuentes se usan sino cómo: tamaño del cuerpo, interlineado, espaciado entre párrafos, tratamiento de capitulares, manejo de citas, notas y créditos. Esta sistematización es lo que da cohesión a publicaciones largas.
Jerarquía visual
La jerarquía es lo que dice al lector qué es más importante y qué es menos. Se construye con tamaños, pesos, colores, ubicaciones y espacios. En una página bien diseñada, el ojo viaja en un orden claro: titular, entradilla, cuerpo de texto, imagen, pie de foto, llamadas, notas.
Una jerarquía clara reduce el esfuerzo cognitivo. Cuando el lector no necesita pensar para saber qué leer primero, leer es agradable. Cuando todo compite por la atención, leer es agotador y el lector abandona.
Imagen y fotografía
Las imágenes son el ingrediente que aporta más impacto visual a la publicación. El diseño editorial decide qué fotos van, en qué tamaño, en qué posición y con qué tratamiento. Una foto a sangre transmite dramatismo; una foto pequeña entre texto aporta contexto; una doble página fotográfica corta el ritmo y abre un capítulo.
La selección y edición fotográfica es parte del trabajo editorial. No basta con elegir fotos bonitas: hay que elegir fotos que dialoguen con el texto, que aporten información y que tengan coherencia entre sí.
Color
El color en el diseño editorial cumple funciones específicas: distinguir secciones, jerarquizar elementos, reforzar la identidad de la publicación, marcar continuidad en una serie. Una paleta bien definida es uno de los recursos más eficientes para dar coherencia a una publicación larga.
El uso del color depende mucho del soporte. En impresión hay que considerar el sistema cromático (CMYK, Pantone), el tipo de papel y la previsibilidad de la imprenta. En digital hay que pensar en la diversidad de pantallas y en cómo se percibe el color en diferentes condiciones de luz.
Ritmo
El ritmo es la cadencia con la que se suceden las páginas. Una publicación bien diseñada tiene ritmo: pasajes densos de texto se alternan con respiros visuales; secciones uniformes se rompen con dobles páginas espectaculares; el peso visual fluctúa para mantener al lector enganchado.
El ritmo se piensa en miniatura. Imprimir en pequeño todas las páginas de la publicación y colocarlas sobre una mesa permite ver el ritmo global y detectar zonas planas, repeticiones aburridas o saltos demasiado bruscos. Es uno de los ejercicios más útiles para revisar un proyecto editorial.
Un nombre que posiciona, no que suena bien
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Proceso de trabajo en un proyecto de diseño editorial
Un proyecto editorial bien planteado sigue un proceso ordenado que va desde la fase estratégica hasta la entrega final. Saltarse fases lleva casi siempre a problemas que se descubren tarde.
Fase 1: brief y conceptualización
El proyecto empieza con un brief claro: para qué es la publicación, a quién se dirige, qué objetivos cumple, qué presupuesto tiene, qué plazos hay. De ahí se deriva un concepto editorial: el ángulo creativo y estratégico que va a ordenar todas las decisiones posteriores.
Fase 2: estructura y wireframe
Con el concepto definido, se diseña la estructura: índice, secciones, jerarquías, distribución del contenido. Esta fase se hace habitualmente en wireframes, sin diseño detallado, para validar la organización antes de invertir tiempo en estética.
Fase 3: diseño de plantillas y estilos
Se diseñan las plantillas para cada tipo de página (portada, sumario, sección principal, secciones secundarias, contraportada) y se definen los estilos tipográficos. Estas plantillas se crean en InDesign con párrafos y caracteres documentados.
Fase 4: maquetación completa
Con las plantillas listas, se maqueta toda la publicación volcando el contenido en las páginas. Esta fase es la más larga y la que más ojo requiere: hay que ajustar viudas y huérfanas, controlar los saltos de página, integrar las imágenes con su pie y mantener la coherencia entre secciones.
Fase 5: revisión y ajustes
La publicación maquetada se revisa varias veces. Primero el equipo de diseño hace su revisión interna. Después se manda a corrección de estilo y ortotipográfica. Después al cliente para revisión de contenido y aprobación. Cada revisión genera ajustes que se incorporan antes de cerrar la publicación.
Fase 6: preparación para impresión o publicación digital
El cierre de la publicación implica preparar los archivos para producción. En impresión, esto significa exportar PDFs con perfiles de color adecuados, marcas de corte, sangrías y especificaciones técnicas que la imprenta necesita. En digital, significa generar los archivos EPUB, PDF interactivo o web según el formato final.
Errores frecuentes en proyectos de diseño editorial
Hay errores que aparecen una y otra vez en proyectos editoriales y que se podrían evitar con un proceso ordenado.
El primer error es no tener una retícula clara. Cuando cada página se compone improvisando, la publicación pierde coherencia y se siente amateur. La retícula es la base estructural; sin ella, todo lo demás se complica.
El segundo error es usar demasiadas tipografías. Tres o cuatro familias diferentes en una publicación generan ruido visual y diluyen la identidad. Lo recomendable es una o dos familias con varios pesos.
El tercer error es subestimar el cuerpo de texto. La mayor parte de la lectura ocurre en el cuerpo del texto, no en los titulares. Si la tipografía del cuerpo no es agradable de leer, la publicación falla en su función principal por mucho que los titulares sean espectaculares.
El cuarto error es no respetar las jerarquías. Cuando los titulares no se distinguen claramente del cuerpo, las secciones no se separan visualmente y todo tiene el mismo peso, el lector se pierde.
El quinto error es saturar las páginas. Llenar las páginas hasta los bordes da sensación de aprovechamiento del espacio, pero hace la lectura agotadora. El espacio en blanco no es desperdicio: es uno de los recursos más valiosos del diseño editorial.
El sexto error es no probar la impresión real antes de hacer la tirada completa. Lo que se ve en pantalla no es lo que se ve impreso. Una prueba real permite detectar problemas de color, peso de tinta, papel inadecuado o ajustes técnicos antes de imprimir miles de ejemplares.
El séptimo error es no documentar el sistema. Las publicaciones recurrentes (revistas mensuales, memorias anuales, catálogos estacionales) necesitan un manual que documente plantillas, estilos y normativa. Sin ese manual, cada nueva edición es un proyecto nuevo y el sistema se erosiona.
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Diseño editorial corporativo: el catálogo y la memoria anual
En el ámbito empresarial, dos formatos concentran la mayor parte de los proyectos editoriales: el catálogo comercial y la memoria anual.
El catálogo comercial presenta la oferta de productos o servicios de la marca de forma organizada y atractiva. Su diseño editorial cuida la jerarquía entre familias de producto, la ficha técnica de cada referencia, la integración de fotografía de producto y la coherencia visual entre páginas. Un buen catálogo es a la vez herramienta de venta y pieza de marca.
La memoria anual recoge los resultados, hitos y proyectos del año. Su diseño editorial integra texto narrativo, datos cuantitativos (tablas, gráficos, infografías), fotografía corporativa y mensajes institucionales. Es una pieza de relaciones públicas con inversores, clientes, empleados y stakeholders.
Ambas publicaciones tienen en común que son piezas de marca tanto como piezas de información. Su diseño editorial debe reflejar la identidad de la empresa, transmitir solvencia y cuidar cada detalle porque el público las va a examinar con atención.
Herramientas profesionales para diseño editorial
Las herramientas profesionales para diseño editorial llevan décadas estabilizadas en torno a Adobe InDesign, que es el estándar del sector. Permite trabajar con páginas múltiples, gestionar estilos, importar texto e imágenes, y exportar a todos los formatos de producción.
Affinity Publisher es la alternativa más competitiva en los últimos años. Tiene modelo de licencia única (sin suscripción), interfaz similar a InDesign y la mayor parte de las funcionalidades necesarias. Para estudios pequeños y autónomos puede ser una opción económicamente más sostenible.
Scribus es la opción de código abierto. Más limitada en algunas funciones avanzadas pero suficiente para proyectos sencillos. Para muchos proyectos institucionales o educativos donde no hay presupuesto para licencias comerciales, es la herramienta indicada.
Para diseño editorial digital, las herramientas se diversifican. Para ebooks, Sigil y Calibre son referencias gratuitas. Para revistas digitales interactivas, Adobe Publish Online y herramientas como Issuu o Flipsnack. Para web editorial, los CMS especializados o las plataformas headless con frontend personalizado.
Diseño editorial y futuro: tendencias 2026
El diseño editorial sigue evolucionando con los cambios en hábitos de lectura, formatos de consumo y tecnología. Algunas tendencias relevantes en 2026 se consolidan como dirección general.
La hibridación impreso-digital se afianza. Las publicaciones físicas suelen tener extensión digital con contenido complementario, vídeo, audio y enlaces interactivos accesibles por QR. El diseño editorial trabaja simultáneamente las dos versiones desde el principio.
La personalización empieza a aparecer en publicaciones digitales. Algunas memorias anuales o catálogos digitales presentan versiones adaptadas según el perfil del usuario que las consume. Esto exige plantillas modulares y sistemas más complejos de gestión de contenido.
El revival del impreso premium gana fuerza. Frente a la saturación digital, las publicaciones impresas de alta calidad recuperan valor como objeto coleccionable, regalo institucional o pieza de marca. Esto se traduce en proyectos editoriales más cuidados, con mejor papel, mejor encuadernación y mayor inversión por ejemplar.
Las publicaciones de marca (brand magazines, brand books) se consolidan como herramienta de contenido. Cada vez más empresas editan publicaciones propias como vehículo de relación con su comunidad. Esto crea oportunidades para estudios y diseñadores especializados en diseño editorial corporativo.
Cómo se trabaja con la imprenta: lo que el diseñador debe saber
El diseño editorial no termina cuando se cierra la maquetación. La fase de producción es crítica y exige un diálogo fluido con la imprenta para que el resultado físico esté a la altura del diseño digital. Conocer cómo trabaja una imprenta es parte del oficio del diseñador editorial.
El primer punto de contacto es la elección de imprenta. No todas trabajan en el mismo rango de calidad ni con los mismos sistemas. Para tiradas largas, las imprentas offset son lo habitual. Para tiradas cortas o ediciones bajo demanda, las imprentas digitales son más eficientes. Para acabados especiales (foil, troqueles, encuadernaciones complejas), conviene buscar imprentas especializadas.
La preparación de los archivos sigue protocolos técnicos: PDF/X-1a o PDF/X-4 como formatos estándar, perfiles de color CMYK adecuados al tipo de papel (ISO Coated v2 para estucados, PSO Uncoated para offset, etc.), sangrías de 3 o 5 mm en todos los bordes, marcas de corte y registro, imágenes a 300 ppp como mínimo. Cualquier error técnico en estos parámetros se traduce en problemas de producción.
La prueba de imprenta es un paso innegociable en proyectos de cierta envergadura. Hay distintos tipos: prueba de color (cromática), prueba de impresión real, ozalida o ferro. La elección depende del presupuesto y del nivel de exigencia. Un proyecto premium siempre debería incluir prueba de impresión real antes de la tirada completa.
La supervisión en máquina (estar presente cuando arranca la tirada) es una práctica habitual en proyectos importantes. Permite ajustar la entrada de tinta, validar el color exacto y detectar problemas antes de que se materialicen en miles de ejemplares defectuosos. Es una inversión de tiempo del diseñador que se paga sola en proyectos cuidados.
Referencias clásicas del diseño editorial
Conocer las referencias clásicas del diseño editorial ayuda a entender de dónde vienen las convenciones actuales y por qué tienen sentido. La historia del diseño editorial está llena de figuras y publicaciones que marcaron escuela.
Jan Tschichold sistematizó en el siglo XX los principios de la tipografía moderna en libros como «Die Neue Typographie» y aplicó esas ideas al diseño de libros para Penguin, donde estableció estándares que todavía se usan. Su trabajo es referencia obligada para entender la composición tipográfica clásica con criterio moderno.
Massimo Vignelli, diseñador italiano-estadounidense, marcó el diseño editorial corporativo con proyectos como la señalética del metro de Nueva York o la identidad visual de American Airlines. Su libro «The Vignelli Canon» es una síntesis breve y muy útil de los principios que defendía: orden, claridad, intemporalidad.
Alexey Brodovitch revolucionó el diseño de revistas como director artístico de Harper’s Bazaar durante veinticinco años. Su capacidad para integrar fotografía y tipografía en composiciones dinámicas estableció el modelo de revista moderna que muchas publicaciones siguen aplicando hoy.
Las publicaciones suizas y alemanas de mediados del siglo XX (revistas como Neue Grafik) consolidaron los principios de la escuela suiza: retículas matemáticamente precisas, tipografías sans serif, jerarquías claras, ausencia de ornamento. Esta corriente sigue siendo una de las bases del diseño editorial profesional.
En el ámbito hispanohablante, revistas como Matador, Apartamento o La Caja de Música han mostrado cómo el diseño editorial puede combinar herencia clásica con propuestas contemporáneas adaptadas al mercado actual. Estudiarlas es un buen complemento a las referencias internacionales.
La consulta de estas referencias no es nostalgia: es construir criterio. El diseño editorial actual sigue trabajando sobre los mismos principios que estos autores y publicaciones formularon hace décadas. Conocer la historia ayuda a tomar mejores decisiones en el presente.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre diseño editorial y maquetación?
El diseño editorial es la disciplina completa que incluye conceptualización, sistema visual, jerarquías, retícula y maquetación. La maquetación es solo una de sus fases: la composición concreta de cada página. Muchos proyectos se quedan en maquetación y se saltan las fases previas, lo que produce publicaciones técnicamente correctas pero sin carácter editorial.
¿Qué programa se usa para diseño editorial?
Adobe InDesign es el estándar profesional. Affinity Publisher es la alternativa más competitiva con licencia única. Scribus es la opción de código abierto. Word o PowerPoint no son adecuados para proyectos editoriales serios porque no tienen las herramientas necesarias para gestionar tipografía, retículas y producción profesional.
¿Cuánto cuesta un proyecto de diseño editorial?
Depende mucho del alcance. Un catálogo pequeño de quince a veinte páginas puede partir de mil quinientos o dos mil euros. Una memoria anual de cincuenta a ochenta páginas se mueve entre cinco mil y quince mil euros. Un libro completo con producción cuidada puede superar los veinte mil euros. La diferencia está en la fase estratégica, la cantidad de iteraciones y la complejidad del sistema.
¿El diseño editorial sirve solo para impresión?
No. Aunque el origen es impreso, hoy el diseño editorial abarca también ebooks, revistas digitales, blogs largos, newsletters editoriales y plataformas de contenido. Los principios son los mismos, las herramientas y los soportes se adaptan al destino final.
¿Qué hace que una publicación tenga buen diseño editorial?
Una retícula clara, una jerarquía visual sólida, un sistema tipográfico bien definido, integración cuidada de imagen y texto, ritmo entre páginas y atención al detalle. Cuando estos elementos se cuidan, la publicación se lee con facilidad y transmite carácter. Cuando se descuidan, la publicación se siente amateur aunque el contenido sea excelente.
¿Cuántas tipografías se usan en una publicación editorial?
Lo habitual son una o dos familias con varios pesos cada una. Una para titulares y otra para cuerpos de texto. Excepcionalmente puede usarse una tercera para elementos específicos (notas, citas, capitulares decorativas) pero más allá de eso, la publicación pierde coherencia y se siente desordenada.
¿Cómo se aprende diseño editorial?
Combinando formación específica (cursos de tipografía, retícula, edición), práctica continua sobre proyectos reales y estudio de referencias clásicas y contemporáneas. Maquetar publicaciones reales es la mejor forma de desarrollar criterio. Mirar mucho diseño editorial bueno y malo y analizar por qué funciona o no es complemento imprescindible.
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